Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento.

Sobre la Democracia.

miércoles, 29 de marzo de 2006

Un bebé de siete meses y un niño de cuatro años mueren de desnutrición en Buenos Aires y Santiago del Estero

Nota publicada por Yahoo News
Fuente: EUROPA PRESS

Una bebé de siete meses que pesaba tres kilos falleció el lunes como consecuencia de un severo cuadro de desnutrición en la localidad bonaerense de Don Orione, partido de Almirante Brown. El caso se suma al de otro niño de cuatro años y siete kilos de peso que falleció por las mismas causas tras estar ingresado en un hospital varios días.

Aylin Herrera, que nació el pasado 12 de septiembre, ingresó el lunes por la noche sin vida en el servicio de urgencias del Hospital Arturo Oñativia de Rafael Calzada, partido bonaerense de Lomas de Zamora, según confirmó su madre, Margarita Alejandra Herrera, de 27 años, a la prensa local.

Por otro lado, un menor de cuatro años que pesaba siete kilos, cuando para su edad el peso ideal eran 16 kilos, presentaba un avanzado estado de desnutrición y padecía de parálisis cerebral, falleció ayer en el hospital de niños 'Eva Perón' de Santiago del Estero, donde había sido ingresado el pasado viernes.

El niño, cuya identidad no ha sido revelada, falleció ayer "por las complicaciones propias de un avanzado estado de desnutrición y de parálisis cerebral", tras sufrir una parada cardiorrespiratoria y que no fuese posible reanimarlo, según explicó el director del hospital en declaraciones recogidas por Europa Press.

Semanas atrás también se había registrado otro caso en la misma provincia, cuando fue ingresado un adolescente que pesaba sólo 17 kilos y estaba confinado en su casa del barrio Almirante Brown, en condiciones infrahumanas, por lo que su madre y su padrastro fueron detenidos.

Argentina vivió una grave crisis económica que costó la vida a decenas de niños afectados por severos cuadros de desnutrición, y que a pesar de la importante recuperación económica vivida en los últimos años, el crecimiento no ha afectado homogéneamente a la población, manteniéndose grandes focos de pobreza.

De hecho, según datos recopilados por las ONG españolas asentadas en el país durante el año pasado, la pobreza extrema afecta a un 40 por ciento de la población argentina, porcentaje que se eleva a hasta un 70 por ciento el la provincia de Tucumán y en otras regiones del norte del país.

La cooperación española en Argentina en este campo dio comienzo en 2001, año en que se desató una grave crisis que colapsó la economía de todo el país, lo que provocó un rápido empobrecimiento de una parte de la sociedad argentina con episodios dramáticos como la muerte de niños por desnutrición en Tucumán.
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martes, 28 de marzo de 2006

Murió un niño de cuatro años por desnutrición en el hospital de Niños

Tercer caso de extrema gravedad
Publicado por
DiarioPanorama.com

Un nene de cuatro años murió por un severo cuadro de desnutrición y parálisis cerebral, después de estar internado varios días en el Hospital de Niños de Santiago del Estero. El caso se conoció hoy, cuando los médicos informaron que el deceso se produjo tras un "paro cardiorespiratorio".

"El niño de cuatro años pesaba siete kilos, cuando para su edad el peso ideal es de 16, aunque debemos aclarar que los niños con parálisis cerebral siempre tienen una grave desnutrición", indicó el director del Hospital de Niños, Carlos Carabajal.

Para el médico, la desnutrición en Santiago del Estero es posible combatirla "con cambios estructurales en las políticas sociales y sanitarias" e indicó que toda la población "debe comprometerse en el efectivo cumplimiento de los programas".

En otro caso similar, un niño de 12 años que también padece parálisis cerebral y desnutrición, fue derivado hace dos semanas del hospital de La Banda, población distante a 7 kilómetros de la capital santiagueña. El menor, que pesa 12 kilos, vive junto su madre y otros cuatro hermanos en una casa tipo "rancho" del humilde barrio El Cruce.

Hace tres semanas, un adolescente de 16 años, que presentaba el mismo cuadro de parálisis cerebral y desnutrición, fue rescatado tras permanecer varios meses atado a un árbol por decisión de sus padres, que fueron detenidos e incomunicados.

Durante el procedimiento, realizado en el barrio Almirante Brown de la capital santiagueña, Daniel, que pesa 17 kilos, fue internado en una sala de cuidados intensivos del Hospital de Niños "Eva Perón". El adolescente tenía heridas en brazos y piernas, además de picaduras de insectos en distintas partes del cuerpo, lesiones de las que evoluciona favorablemente.
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viernes, 24 de marzo de 2006

Una imagen del día de hoy

Imagen tomada de LANACION.COM Haga clic en la imagen para verla completa

El norte sigue siendo la zona más castigada por la pobreza

Publicado por el portal Región Norte Grande
Fuente: La Gaceta

El problema afecta a 1,7 millón de habitantes del NOA y del NEA. Según un informe oficial, en los 28 aglomerados urbanos del país hay 7,9 millones de personas que no pueden reunir ingresos para cubrir sus necesidades básicas.


Los fríos números del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) volvieron a desnudar las asimetrías existentes en la Argentina. Pese a que el índice de pobreza promedio en el país descendió del 40,2% (primer semestre de 2005) al 33,8% (en el segundo semestre), los habitantes de las regiones del Noreste (NEA) y del Noroeste (NOA) siguen siendo los más castigados del país.

El Indec registró que 7,9 millones de personas no pudieron superar el límite de ingresos necesarios para salir de la pobreza (a fines de 2005 una familia tipo requirió $ 843 mensuales). De ese total, 2,8 millones de habitantes de los 28 aglomerados urbanos del país (12,2%) son indigentes, ya que no pudieron siquiera reunir el dinero para costearse los alimentos necesarios para vivir.

El informe oficial sólo abarca al 60% de los habitantes del país (23 millones). Si se extrapola a una población total cercana a 36 millones de personas, 12,2 millones no pueden salir de la pobreza y 4 millones de la indigencia, señala la agencia DyN. En caso de excluirse de la medición a los beneficiarios de planes sociales (casi 1,4 millón de personas), la tasa de pobreza nacional se eleva al 34,6%.

La mejora en los índices de pobreza e indigencia del país está vinculado al crecimiento de la economía que en 2005 fue de 9,2%, lo que además posibilitó una reducción de dos puntos en el nivel de desempleo. Esta situación favoreció más a las poblaciones del centro y sur del país, que a las provincias del norte.

Así, por ejemplo, el Gran Buenos Aires (el 30,9 de sus habitantes son pobres), la región Pampeana (30,7%) y la Patagónica (21,5%), están por debajo del promedio nacional de pobreza. En esas zonas se concentran las actividades económicas, generadoras de fuente laboral y de la riqueza del país.

La otra cara de la moneda

Como contrapartida, los distritos del norte tienen mayor población afectada por el problema social. El Indec considera dentro del NEA a los aglomerados urbanos de Corrientes, Formosa, Gran Resistencia (Chaco) y Posadas (Misiones). A su vez, el NOA está integrado por el Gran Catamarca, el Gran Tucumán-Tafí Viejo, Salta, Jujuy-Palpalá y La Rioja. Entre ambas regiones, la población medida por el organismo nacional asciende a los 3,4 millones de habitantes, de los cuales 1,7 millón no pueden superar la línea de pobreza.

En el caso de Tucumán, la Dirección de Estadística registró que 369.000 personas tenían inconvenientes para reunir los ingresos mensuales para cubrir sus necesidades básicas (alimentos, servicios e indumentaria). Sin embargo, desde esa área se aclaró que, hay 150.000 pobres menos que en 2003.

Radiografía de la Argentina

7,9 millones de personas: fueron las que no reunieron los ingresos mínimos para salir de la pobreza en los 28 aglomerados urbanos del país.

Santa Cruz

La más baja: de las 79.100 personas que residen en el aglomerado de Río Gallegos, sólo el 8,9% (7.040) es pobre.

Corrientes

La más pobre: de los 316.500 habitantes del aglomerado urbano, el 54% (171.000) está por debajo de la línea de pobreza.

Tucumán

Con índices en descenso: unas 34.000 personas dejaron de ser pobrezas si se comparan los datos de fines de 2005 con los de 2004.

$ 232,44

Límite de ingreso: es lo que requiere mensualmente cada habitante del NOA para no caer en situacion de pobreza.

54% en el NEA:

La pobreza alcanza a 644.800 habitantes de esa zona del país, donde residen casi 1,2 millón de personas.
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miércoles, 22 de marzo de 2006

Treinta años después

Comentario - Por Aldo Bravo
Publicado en
El Liberal

A pocos días de cumplirse treinta años del último golpe militar, los argentinos, en general, aún no hemos hecho una certera lectura de las terribles consecuencias que en todos los órdenes de la vida nacional produjo este nuevo alzamiento en contra de las instituciones, continuando la desgraciada historia de quiebres del orden constitucional iniciada en 1930.

Es cierto que en aquellos días de marzo de 1976, la Argentina vivía una situación de gran zozobra en muchos aspectos de su realidad, motivada por un gobierno democrático absolutamente falto de respuestas para contener la violencia social desatada por organizaciones clandestinas identificadas con el propio partido gobernante -como Montoneros-, la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) liderada por el brujo López Rega, y la lucha armada que desarrollaban desde hacía varios años algunas organizaciones vinculadas a sectores que ya denunciaban el plan a ejecutarse en nuestro país, lo que se traducía en secuestros, asesinatos y acciones armadas de gran magnitud.

El “famoso” decreto del gobierno de Isabel Perón que ordenaba aniquilar a la subversión fue la gran excusa empleada por los golpistas y los conspiradores civiles para seguir adelante con el más cruento terrorismo de Estado, de lo cual los treinta mil muertos es el dato más escalofriante.

Sin embargo, el plan de saqueo diagramado por los países centrales (EE.UU., Europa y Japón) dándoles a los países periféricos el rol de proveedores de materias primas y mano de obra barata, no hubiera sido posible de ser aplicado por la resistencia de las organizaciones democráticas y por ello la imposición de dictaduras en casi toda Sudamérica y Centroamérica tuvo como razón fundamental llevar adelante planes económicos destinados a generar deudas externas totalmente impagables, producir la desindustrialización, realizar un verdadero “lavado de cerebro” en las nuevas generaciones y así condicionar severamente a las democracias que surgirían después.

Pero también es cierto que a comienzos de los 70 existía una gran movilidad social dentro de la clase trabajadora, una baja tasa de desempleo, un alto porcentajede jóvenes que accedían a estudios universitarios y, sobre todo, una legión de nuevos dirigentes en los ámbitos político, sindical, universitarios, etc. Había una efervescencia social de cambio hacia la construcción de una sociedad más igualitaria.

Todo esto a pesar de que ya en 1975 se había producido el tristemente célebre “Rodrigazo”, inicio de la brutal caída en el nivel de vida de la clase media y de la pauperización más profunda de los sectores de obreros y trabajadores no calificados. También comienza el empobrecimiento creciente de jubilados y pensionados.

Pero el gobierno usurpador instalado a partir de marzo de 1976, bajo el ampuloso nombre de Proceso de Reorganización Nacional, puso en marcha el más atroz proyecto económico destinado a beneficiar a los grupos dominantes de la oligarquía nacional y a las empresas trasnacionales para producir el quiebre de las pequeñas y medianas industrias. Y si a esto le sumamos la represión indiscriminada lanzada sobre los militantes del campo popular que originó el genocidio conocido sobre una generación de jóvenes comprometidos en la construcción de un país justo y solidario, quedan absolutamente claros los motivos que guiaron a Videla y compañía para perpetrar el asalto al gobierno democrático.

Todos sabemos que la insólita aventura guerrera de Galtieri en las Islas Malvinas fue el comienzo del fin de la dictadura y el advenimiento de la democracia en 1983 despertó grandes expectativas de cambio en muchos argentinos.

Han pasado más de dos décadas de continuidad institucional y, sin embargo, aquel plan económico que comenzó con Celestino Rodrigo y que perfeccionó en su ejecución Martínez de Hoz hace tres décadas, sigue aplicándose con muy pocas modificaciones: convertir a la Argentina en un país bananero proveedor de mano de obra y materias primas baratas.

Treinta años después hay pocas dudas del triunfo del siniestro proyecto golpista. La Argentina es, actualmente, un país desigual en la distribución de la riqueza; más de la mitad de su población se encuentra por debajo de la línea de pobreza y tiene casi seis millones de habitantes en situación de indigencia; la jubilación mínima no representa ni la mitad de la canasta básica; el desempleo es muy alto; los planes sociales tienen un monto simbólico y sus beneficiarios son utilizados como clientes electorales por el poder de turno. Además, como resultado de la persecución y asesinato de miles de dirigentes políticos, sindicales, yuniversitarios, la vieja camada de políticos enquistada en partidos tradicionales siguen haciendo de las suyas, enriqueciéndose mientras gobiernan favoreciendo al poder económico que los sustenta.

Ya no es posible seguir echándole la culpa de todo a la última dictadura, pasaron más de veinte años de vigencia formal de lademocracia. Tenemos que darle contenido a la frase que la define: “Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Para ello fue concebida. Si no reinventamos la política como “ciencia y arte del bien común”, la Historia nos seguirá pasando la factura de manera cada vez más dura.
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jueves, 16 de marzo de 2006

Bajo nivel de creación de empleo

Editorial publicada en Los Andes on line
Mendoza, Argentina (Miércoles 15 de marzo 2006)

Varios son los parámetros que se evalúan para determinar el grado de progreso y bienestar que reina en un país. Los que más comúnmente se consideran son los de generación y distribución de la riqueza, que están íntimamente unidos a las posibilidades de acceder a una alimentación adecuada, salud, educación, seguridad y acceder a niveles aceptables de consumo de bienes o servicios de otro tipo.


Se configura de esta forma una suerte de proceso de realimentación. Un país pobre difícilmente pueda asegurar a sus habitantes que estarán a salvo del hambre, la ignorancia o la enfermedad. Y eso crea condiciones que contribuyen a establecerlo en los mínimos escalones del progreso. El acceso a la riqueza y los bienes y servicios que derivan de una buena situación económica es la otra cara del esquema, ya que se generan beneficios en otros campos.

Imagen: Pobreza  y desnutrición La Argentina es una de esas naciones que no terminan por dar pasos definitivos que la lleven a niveles muy superiores de bienestar, porque no logra establecer un proceso de apoyo entre los diversos aspectos que hacen a su desenvolvimiento. Las épocas de bonanza se alternan con otras de extrema crisis, en las cuales los avances conseguidos en una etapa se pierden en la siguiente. ¿De qué otra forma se puede llegar a explicar que en un país que exporta alimentos por miles y miles de millones de dólares por año haya gente que padece hambre o que no está bien alimentada?

El acceso a un puesto de trabajo, algo que está en la base del desenvolvimiento personal, familiar y del conjunto social, es en el presente uno de los grandes condicionantes de nuestra sociedad. La Argentina, sin embargo, ha experimentado un proceso de crecimiento que lleva ya algo más de tres años ininterrumpidos, y las proyecciones para el que está corriendo es que esa tendencia se mantendrá.

El PBI es uno de los más altos de América y las grandes recaudaciones enriquecen a ciertos rubros de nuestra economía y se reflejan en forma altamente favorable en las cuentas del Estado. Y, aunque haya aumentado el nivel de empleo durante esta época de bonanza, se está lejos de arribar a metas que aseguren a la mayoría de nuestro pueblo que puede depender de su esfuerzo volcado en un trabajo digno para salir de niveles de pobreza que siguen marcando a fuego a millones de nuestros compatriotas.

La generación de empleo ha bajado en forma notable pese a que el PBI sigue aumentando, y buena parte de los que han accedido a un trabajo se encuentran en condiciones que establecen suma precariedad: no figuran como empleados, no aportan para sistemas de salud ni para cubrir el relativo beneficio de una futura jubilación.

Este último aspecto ya está repercutiendo con tonos ominosos, y si no se establecen correcciones, en pocos años tendremos a muchas personas a las que habrá que asistir de alguna forma, porque, ancianas, no tendrán jubilación alguna.

Si se crea riqueza, si mejora la situación económica, si el propio Estado se convierte en importante socio de este proceso, ¿cómo es que en una provincia considerada entre las más ricas de la Argentina, como Mendoza, el empleo se recupere mucho más lentamente que en otras partes del país, en las cuales, incluso así, ese proceso no guarda relación con el crecimiento económico?

La construcción, uno de los rubros donde más se nota un avance en nuestro medio, solamente posee como estables y aportantes a los sistemas de seguridad social a 4 de cada 10 de sus empleados. En el agro, la cosa no va mejor. Hay resistencia a asumir el compromiso de tomar empleados, o a tomarlos en forma legal -el trabajo informal está fuera de la ley- y eso se debe a varios factores que deben ser clarificados.

Es obvio que las experiencias anteriores han cauterizado a muchos empresarios que, al enfrentar la crisis, no pudieron asumir sus obligaciones para con sus empleados. Como no hay planes enunciados que vayan más allá de lo que marcan los ejercicios anuales por parte del Gobierno, no se pueden establecer proyecciones válidas. Sí, argumentan muchos, se crece. Pero, ¿quién puede predecir por cuánto tiempo? Esta falta de proyección es lo que se refleja en los escasos niveles de inversión, en la situación laboral y en los criterios de distribución de la riqueza.

Los mercados, ya lo vimos en los años ’90, sólo pueden dar respuestas parciales a los problemas de la Nación. Los grandes lineamientos, las proyecciones sustentables, corren por cuenta del poder público y, por ahora, están ausentes.

Nota: La imagen ha sido incorporada al artículo, no pertenece a la publicación original.
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Las dos Argentinas

Publicado por
Daniel Schweimler BBC, Buenos Aires

BBC Mundo.com

La economía argentina parece estar floreciendo. El desempleo cae, las exportaciones suben y la economía crece mes tras mes. Pero estas estadísticas, ¿nos cuentan la historia completa?


No hay nada como el centro de Buenos Aires a la hora del almuerzo, cuando miles de trabajadores hambrientos salen a la calle para llenar los excelentes restaurantes y cafés.
Bien vestidos, confiados -algunos incluso podrían decir presuntuosos- es difícil de creer que hace apenas pocos años Argentina se hallaba de rodillas.
En diciembre de 2001, el presidente Fernando de la Rúa huyó del palacio presidencial en helicóptero, los ricos trasladaron su dinero al extranjero, los bancos pusieron límites estrictos a lo que los clientes podían retirar de sus propias cuentas y el país se declaró en moratoria del pago de su deuda externa, el "default" más grande de la historia.
Hubo manifestaciones violentas, saqueos y algunas muertes.
Muchos perdieron todo, mientras miles, sin esperanzas para el futuro, dejaron el país.
Nadie está diciendo que Argentina se ha recuperado por completo -no todavía, en cualquier caso- pero casi todos los días, los titulares de la prensa proclaman un desempleo cada vez más bajo, exportaciones más altas, crecimiento económico mes tras mes y una caída en los niveles de pobreza.
La ministra de Economía, Felisa Miceli, llega a su trabajo con una sonrisa casi permanente en su rostro.


Mendigos y vendedores


Pero mientras leo estas historias en el subte -el metro de Buenos Aires-, de camino a las oficinas de la BBC en el centro de la ciudad, soy interrumpido por un desfile de personas que no está disfrutando los beneficios de esta prosperidad.
Hombres vendiendo lapiceras, destornilladores, abrochadoras (engrapadoras), robots danzantes y cintas métricas.
Ciegos tocando la armónica, pensionados del campo rasgando guitarras maltratadas y niños descalzos que llevan a sus abuelos lisiados vagón por vagón, con una mano o un sombrero extendido pidiendo limosna.
Foto de El LiberalNiños de no más de cinco o seis años dejan notas en el regazo de los pasajeros, implorándoles que les den algunas monedas para comer.
Un hombre joven con voz fuerte y confiada anuncia sin vergüenza que tiene SIDA y que no puede pagar el tratamiento.
La mayoría de los días veo a un hombre viejo con un inmenso tumor en su cuello que trata de pronunciar algunas palabras para intentar vender cajas de vendajes para heridas.
Aunque no las necesito, compro una por lástima.
Pero quizás lo más sorprendente es la mujer que lleva a su hijo lisiado quien a su vez muestra sus extremidades torcidas a todos los transeúntes, mientras ella agita una taza de metal.
Algunos dan dinero, otros casi no bajan la mirada o deciden espantar con la mano a los mendigos y a los vendedores.


El otro lado


Justo antes de la medianoche, los camiones de basura se dirigen a las calles de los vecindarios de la clase media, que tienen rejas, dispositivos de seguridad y vigilantes.
Pero antes de que recojan la basura, observo a un grupo de gente que se escurre entre los desperdicios y las sombras, tratando de encontrar entre las bolsas plásticas vidrio, papel, cartón, y en general cualquier cosa que pueda ser reciclada.
La recuperación de Argentina es más obvia en Buenos Aires, donde hay un incremento en las obras de construcción y los bajos precios atraen a gran cantidad de turistas.
La pobreza es más visible en el interior de Argentina y la atracción de las ciudades -donde comunidades pueden vivir de lo que la gente pudiente ya no necesita- es obvia.
Sería fácil ignorarlos -esa gente que vive de lo que otros dejan en la basura- y muchos lo hacen, en medio de carros nuevos, ropa de moda y restaurantes.


Comedores comunitarios


Quizás el símbolo más profundo de la recuperación de Argentina está en Puerto Madero, ciudad donde alguna vez los puertos fueron abandonados y dejados a merced de las ratas.
Pero en los últimos años, esas áreas fueron compradas por inversionistas inmobiliarios y reconstruidas.
Ahora existen costosos hoteles, restaurantes de lujo y algunos de los más caros apartamentos en Buenos Aires.
Pero incluso aquí, especialmente aquí, está el más crudo recuerdo de que Argentina todavía tiene un problema, con la apertura -justo en el medio de esta pujante zona- de un comedor comunitario que atenderá sólo a niños pobres y pensionados.
Será administrado por uno de los más famosos manifestantes radicales, Raúl Castells, en un terreno donado por un acaudalado empresario.
Un gran cartel, a la vista de los clientes del hotel Hilton dice: "Estamos luchando por una Argentina donde los perros de los ricos no estén mejor alimentados que los niños de los pobres".


Señales de recuperación


La pobreza no es nada nuevo en Latinoamérica y lo que se sufre en las favelas de Río de Janeiro o los poblados paupérrimos de Lima es probablemente mayor y más drástico que lo que se puede ver en Argentina.
Y siempre ha habido gente pobre en Argentina, víctimas de una serie de políticos corruptos y equivocadas políticas económicas.
Las cifras oficiales muestran que el año pasado el número de niños argentinos clasificados como pobres cayó de 62% a 58%.
Pocos se están muriendo de hambre, pero en un país que se jacta de tener la mejor carne del mundo y millones de hectáreas productivas, muchos no comen lo suficiente y decenas de miles de niños tienen una dieta escuálida.
La reducción de la pobreza y las señales de recuperación deberían ser, sin duda, bienvenidas, pero es difícil aplaudir muy fuerte cuando niños descalzos que deberían estar en el colegio intentan venderme otro juego de lápices que no necesito ni quiero.
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Nota: Imagen tomada de El Liberal, edición digital, Santiago del Estero.